Narra Anna
Cuando acabamos el programa me vuelvo a mi camerino a desmaquillarme y a cambiarme de ropa antes de irme para casa. A los diez minutos ya estoy lista para marcharme cuando tocan a la puerta.
- Entra. - digo, sin preguntar quién es el que toca.
- Hola rubia. - dice Raúl lo más dulce posible. Al oírlo me giro de golpe, corro hacia él y me lanzo a sus brazos. En estos momentos necesito su abrazo, el abrazo de un amigo y Raúl es una de las mejores personas que he conocido en los últimos tiempos. - ¡Qué efusividad! - dice entre risas cuando me abraza.
- Necesitaba el abrazo de alguien. Gracias por aparecer siempre en el momento oportuno. ¡Eres el mejor!
- Anna, me vas a sonrojar.
- ¡Anda ya! ¿El rey de las bromas a pie de calle sonrojándose? ¡No me lo creo! - digo soltando una carcajada.
- Vale... Me has pillado. - dice entre risas.
- ¿Me vas a acompañar a casa?
- Tengo un plan mejor, Anna. ¿Te apetece venir conmigo y con parte del equipo a un local que inauguran hoy?
- No estoy de muy buen humor, no creo que sea buena idea... - digo con desgana.
- Vamos Anna, te lo pasarás bien. Y esto es precisamente lo que necesitas, pasarlo bien.
Me quedo unos minutos pensativa. Es verdad que necesito despejarme, no pensar en los problemas y con Raúl eso sería imposible.
- Vale, pero solo un rato. - acepto al fin.
- Vale abuela, solo un rato. - dice entre risas. Le pego un manotazo en el codo y sonrío también.
Salimos de mi camerino y vamos hacia la puerta de salida. Allí nos encontramos con Meri y Nacho, que siguen siendo la pareja más adorable que he visto en mi vida, a Debora junto a Juanger y a Mónica con David. Al girar la calle me encuentro que no vamos solo nosotros...
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