lunes, 27 de julio de 2015

Capítulo 4.

Narra Anna.

La miro sorprendida. No me esperaba para nada esa pregunta de Raúl.

- Qué va, ¿de dónde sacas esas cosas?
- No sé, me da la sensación de que aparte de que te afecte por lo profesional, también te duele separarte de Dani porque sientes cosas por él y por eso te afecta tanto que acepte otros proyectos - dice cuando se sienta en el sofá - pero no pienses que le estoy defendiendo ni mucho menos, a mi también me da impotencia lo que le pasa al programa y a la idea de que todo esto termine.
- Nada que ver, a Dani lo quiero como a alguien de mi familia, como un hermano o algo así. Después de todos estos años vosotros os habéis convertido en mi segunda familia, en mi familia madrileña. 
- Anna, no me mientas. Sabes que me lo puede contar.
- No te miento. - dije firme, aunque dudaba que mi firmeza mostrara algún punto de debilidad.
- Bueno, te haré caso. ¿Quieres que vayamos a tomar algo después del programa? Han abierto un bar por aquí cerca. El otro día fui con unos amigos y el ambiente está perfecto para pasar un buen rato. 
- Sí, me va a hacer bien despejarme de todo esto por un rato. Después del programa, ¿me vienes a buscar en mi camerino?
- Claro. - dijo sonriendo. Sonreí también.

Dado que era casi la hora de comenzar el programa, Meri tocó en la puerta y entró en el camerino de Raúl para avisarnos de que quedaban pocos minutos para empezar el programa. Éste transcurrió como siempre aunque con una pequeña diferencia: sabía que estaba siendo muy seca con Dani. No podía aceptar lo que iba a hacer pero tampoco estaba enfadada con él. Estaba molesta, muy molesta. Parecía que todo lo que habíamos creado se derrumbaba a cada segundo y que yo no podía hacer nada para impedirlo.

En ese momento llegaba la publicidad y me quedé en la silla sentada, pensando. Pensaba en lo que me había dicho Raúl de que si sentía cosas por Dani, ¿le había mentido? La verdad es que estaba muy confundida, no sabía lo que sentía. La verdad es que Dani me gustaba, me gustaba desde siempre, pero no quería estropear la relación que tenía con Cristina. 

Alguien me sacó de mis pensamientos. Era Dani. Le miré pero después desvié la mirada para mirar el guión. Notaba como clavaba sus ojos en mi. Estaba tensa, me ponía nerviosa que me mirase de esa manera. Pero no duraría mucho tiempo: Cristina le cogió de un brazo y lo arrastro al otro lado del plató para, bueno, besarse y esas cosas. 



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